La puerta azul oscurece
es la hora lo anuncian las aves que
sobrevuelan la tierra entre
las erectas torres de cemento
habitantes
circulan en las calles
sin nombre
la lluvia y su olor invaden los ladrillos
y la tierra bajo los árboles
es el fin del mundo pero
todo vuelve a la vida
pero extrañamente
las almas de los hombres
sólo gimen
¡déjame trabajar! ¡déjame trabajar!
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