En tu memoria oscurecida
absorbida por el gran sueño
en que no he nacido
haz olvidado quien eres
tan solo eres el cuerpo azotado
por el gran sol
que te llama al mar furioso:
¡ven hijo mío recoje mis olas!
yo no he sido nunca
acaso la imagen que se disipa
entre las rocas, un sonido sordo
y constante
tan solo ecos
que apagan y prenden
ramajes murmurantes
en la lejanía del gran sueño
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